lunes, 6 de junio de 2011

Último capítulo.

( Continuación de la parte 26, sita en www.elcalidorincondelprocrastinante.blogspot.com )

Bueno queridos, supongo que me toca a mí acabar lo que este par de tortolitos empezaron. Y es que es difícil escribir desde lo alto de una pirámide en Egipto, o desde la bolsa de un canguro, o yo que sé donde demonios estarán ahora.

Mi nombre, para el lector ingenuo, es Catherine Harper. Fui testigo involuntaria de como mis pequeños pupilos veían sus vidas entrelazándose entre las paredes de lo que ha sido y será mi hogar. Las paredes que arropaban a este edificio que ha sido escenario de una historia llena de lucha, entrega, engaños, amistad y amor, sobre todo, amor.

Y antes de zambullirnos de lleno en ese desenlace que todos ansiáis saber, no puedo dejar pasar la oportunidad de transmitir mis agradecimientos a Alison por su espíritu de entrega, su profesionalidad impregnada de sentimientos y sus ganas de hacer de aquello que le rodea un mundo mejor, y Aaron, por su perseverancia, su hacer del trabajo un sueño, su disposición absoluta hacia todos nosotros y sus ganas de hacer justicia. Gracias chicos, porque sin vosotros nada de esto que os voy a contar hubiera sido posible.

Aquel viernes 23 de abril corría una leve brisa cálida que invitaba a pasear al aire libre. Pero allí estábamos todos, una vez hechos los saludos pertinentes y cumplido el protocolo, sentados a la mesa esperando que Josh Carruthers, el presidente honorífico de News Corporation, terminase su infinito discurso, enumerando las características que su empresa buscaba en las nuevas incorporaciones.

"...Un grupo unido, estable, comprometido con su tarea. Al que no le importe remover cielo y tierra para conseguir lo que sea necesario para hacer un buen trabajo, el mejor.."

El soporífero anciano concluyó con una sonrisa bonachona y una inclinación para recibir los aplausos y dejar paso a la tensión que portaba aquella chica en una bandeja de plata, envuelta en un sobre escarlata.

-Tras numerosas deliberaciones, y teniendo en cuenta la intachable trayectoria de esta revista, News corporation, ha decidido, por una mayoría absoluta en su junta de accionistas, que han de premiar el esfuerzo, la constancia, la entrega, el saber reinventarse y la infinita paciencia que han demostrado ante los avatares que se le han presentado. Por todo ello, felicidades...... Voice.

El tumulto y el griterío que se organizó en aquella sala fue memorable, yo estaba llorando abrazada a Alison, cuando de repente Aaron me la arrebató para plantarle un beso de los de película francesa para después soltarla rápidamente y correr a abrazar a sus chicos de redacción. En mitad de la vorágine de abrazos, y felicitaciones escuché al locutor.

-...Catherine, por favor, acérquese al atril.

Mientras iba de camino a ese atril desde el cual me reclamaban, mis compañeros intercedían a mi paso para darme un abrazo o simplemente lanzar una felicitación al aire. El abogado de Voice, que había pasado la noche haciendo manitas con nuestra relaciones públicas, dio un leve tirón de mi brazo y me aclaró aquello que me hacía lucir todavía un semblante lleno de incrédula alegría, "Harper, lo de la radio, lo de Monde...era todo una artimaña para hacernos flaquear...nunca tuvimos perdido este puesto..." y mientras continuaba, esta vez más tranquila, mi camino hacia el escenario gritó lleno de satisfacción "¡disfrútalo!, ¡Es tuyo!"

- Querido público que os hallais aquí reunidos. Gracias... - comencé mis discurso conteniendo la emoción y aprovechando para respirar, los segundos que el estruendo de aplausos me concedía. - Mi querido compañero, el señor Montgomery, abogado de Voice y un amigo fiel, me gritaba ahora mismo que disfrutara de este premio porque es mío. Pues, letrado, se equivoca usted - rieron todos- este premio no es más mío que vuestro. De este equipo humano e implacable, de esos corazones tan grandes que se han volcado durante estos últimos meses en su trabajo, de este público que nos lee, que nos aprecia y que nos quiere... Todos los aquí presentes hemos colaborado poniendo un granito de arena en este proyecto. Incluso nuestros oponentes nos han hecho más fuertes y nos han dado las herramientas necesarias para crecer y crecer sin parar, a pesar de haber insistido en resquebrajarnos por dentro. Quiero hacer mención especial a nuestra pluriempleada, redactora, columnista, amiga y mayor afectada, Alison. Tan pronto como me enteré de que inexplicablemente estaba libre la quise dentro de esta familia, puso sus ilusiones y una gratitud inmerecida en este trabajo y amplió nuestras miras. Un buen día, me hizo una propuesta, contratar al señor Aaron Brooks, antiguo empleado de Monde, para entre los dos, darle un giro inesperado a nuestra revista. Que gran acierto fue subiros a ambos a bordo, gracias por vuestra implicación y por no haber tirado la toalla aun habiéndoos convertido en el centro de esta diana. Formáis un gran equipo chicos. [...]

La nuestra fue una noche de fiesta y celebración. Y aunque Alison y Aaron no tenían esa chispa que les había venido siguiendo los últimos días, no dejaron de intercambiarse miradas. Apenas recuerdo mucho más de esa noche. Por lo que pude saber, al día siguiente, Alison acudió en son de paz al piso de Aaron, y después de charlar durante un rato y calmar el enfado de Aaron, acabaron declarándose lo propio entre el roce de las sábanas. Poco después me llego un mensaje diciendo que ambos se iban de viaje a Egipto o Australia o Francia, o al primer destino que saliese desde el aeropuerto cuando llegasen.

¡Ay!, quién fuera joven para andar triscando por ahí de la mano de un joven apuesto... En fin, disfrutad queridos, un beso de vuestra jefa que os quiere.

Catherine Harper

.....2 años después.

- Hace una noche estupenda Aaron, esta terraza bien merece todos los dólares que has tenido que desembolsar...
- Vince, no pienses más en el dinero- espetó Sophie- aprecia el cielo, ¡mira qué despejado y qué repleto de estrellas!
-Si Vince... no pienses más en los dólares de esta terraza y échale cuentas al vino...¡Qué aroma! ¡Qué gusto! Pues si que os va bien... qué va a ser lo próximo que saques de la cocina un poco de...
- ¡Jamón ibérico! directamente traído desde España- salía Alison de la cocina con un plato bien cargado de tal manjar.
- Véis como llevaba razón... -dijo entre risas.
- Sí, Sam, pero esto no es cosa nuestra, dale las gracias a François y a su querido Roberto que nos han traído este obsequio de su viaje a España.
- ¡Por François y Roberto! -alzó su copa Vince iniciando un brindis.
- Aaron, cariño, el perro está ladrando, ¿por qué no le sueltas la correa y lo dejas que corra por el jardín?
- ¡Voy!
-¿Cómo lleva Aaron lo de la pérdida de Shawn? -preguntó Sophie a Alison entre susurros.
- La verdad es que fue muy duro... Shawn era un perro especial y a nivel emocional significaba muchas cosas para Aaron... De todas formas nos vino genial que nos regalaras uno de los cachorritos de Bilma.
- Sí...ya sabes lo que dicen...un Golden por otro Golden -y ambas se echaron a reír.

El pequeño Shaq salió correteando disparado hacia Alison y se subió en su regazo mientras todos míraban la escena alarmados.

- Vaya querida, pasa el tiempo y las cosas no cambian, los perros siempre sentirán debilidad por abalanzarse contra ti...- bromeó François.
- ¡Oye!, deja a mamá, ¡perro malo! -llegó Aaron con fingida preocupación, como si hablase con un bebé.
- ¿Entonces cuando te dicen si es niño o niña? -preguntó Sam entre las risas de los demás.
- La semana que viene, no, ¿cariño?.

Se cruzaron las miradas de los futuros padres provocando un "ooh" generalizado cuando los presentes observaron la infinita ternura que había en ellas.

Y colorín colorado...

martes, 31 de mayo de 2011

Érase una vez, época de exámenes

Llevo días y días quejándome por los rincones de esta carrera a contrarreloj que son los exámenes. Muy propio de mí en esta época. Soy dada a grabar en mi cabeza, con absoluta perfección, el estampado de la cortina de mi salón, las caras de Groucho, Harpo y Chico Marx subidos a ese tren del oeste o los detalles arquitectónicos del edificio de mi facultad. Ahora, pregúntame por qué a pesar de emplear tantas horas de estudio, no siempre me cunde de un modo directamente proporcional.

¡Ay Dios mío! Qué hago yo ahora escribiendo aquí… consigo evadir las miradas recelosas que me echa Salinger desde el escritorio por no tener valor para terminarme su libro, consigo reclinar todos y cada uno de los planes sociales que me surgen cada día, consigo tener los apuntes más organizados y puestos al día de Psicología Fisiológica que he visto, consigo posponer la escritura de la última parte de la historia con el “cálido rincón del procrastinante”… pero me cuesta tanto bajar la cabeza a los apuntes y no separarla de ella en horas… Soy dispersa por naturaleza, y oye, las moscas que circulan a mí alrededor no caben en sí de orgullo por la capacidad que tienen de captar mi atención.

Es época de retomar mí no-afición al café. De ponerme a mil con manchadas que contienen un 80% de leche. De no saber dónde voy a comer cada día ni dónde voy a dormir cada noche. De organizar un horario perfecto y desobedecerlo a rajatabla. De intentar volver útiles las horas que marca este casio digital con pantalla rayada. De dudar a final de mes si pagarle el alquiler del piso a la dueña o a la biblioteca.

¡¡Pero lo voy a conseguir!! Me voy a concentrar y voy a sacar todo esto para adelante. Así que tendréis que perdonar mi futura ausencia, si es que la notáis, pero me despido hasta dentro de un mes y poco.

¡Deseadme suerte!

viernes, 13 de mayo de 2011

Hoy no es un buen día

Esta “pre-nostalgia” se consagra como un hecho. Esta pre-nostalgia que me está matando.
Iba de mi cuarto hacia el baño y entonces he visto que Elisa ya tenía todas sus cosas empaquetadas. Que la estantería de su habitación, al igual que su leja del baño, ya estaba vacía. Fátima nos daba hace un par de días la noticia. El giro de 180 grados que su vida está a punto de sufrir comienza el lunes, pues ese mismo día se despide de nosotras. Se despide de Granada.
En tan solo dos días comienzo a vivir sola hasta el 4 de Julio. Sola en un piso de 3 habitaciones, donde en dos de ellas ya no están quienes deberían estar.
Y luego está Lorca… ¡Ay Lorca!
Os prometo que a veces no sé cómo puedo reír tanto a lo largo de un día. Contar tantos chistes e inventarme tantos otros. No sé cómo puedo hacerle la escalera mecánica a Fátima desde el otro lado de su stand, ni sé de dónde saco las ganas de salir corriendo y explotar globos con el culo. No sé como puedo compaginarlo con toda la procesión que llevo dentro.
Algo en mí se empeña en hacerme verlo todo desde un lado más positivo. Me repite aquello que decía sobre la “ley de vida”, y me dice cosas como que “es importante ser valiente y perseguir el progreso y la felicidad, aunque ahora sea tan duro” o me echa en cara cosas como “irte es tu decisión, nadie te obliga”. Esa voz que me recuerda que cuando lo pones todo en una balanza el resultado es positivo y es por ello que las cosas suceden ahora así.
Elisa se va a México a crecer y desarrollarse como persona, Fátima se vuelve a Sevilla para avanzar y perseguir su felicidad, y yo me voy a Alemania para enriquecerme y descubrir, igual que María. Así suena todo tan bonito…
Pero luego está Simón… ¡Cómo te quiero Simón! (Te has quedado a cuadros con mi expresión pública de amor eh! Tenía que llegar este día) Y está nuestro pacto sobre el modo de afrontar la separación. Ese pacto tan doloroso a la par que inteligente. Ese mismo que nos sitúa en una posición extraña en la cual dos personas que funcionan juntas a la perfección se ven obligadas a pausar algo que solo quieren que siga creciendo. Pero nos queremos y estamos juntos en esto. Porque el amor es eterno mientras dura.
Y la facultad… dando gritos y agitando enérgicamente los brazos para ver si de este modo le presto más atención y dejo de lamerme las heridas del corazón. Y yo que le contesto, “ ya voy, ya voy…” Y fisiológica me tira de la manga y me lleva hacia el escritorio, pero mi corazón da un brinco y me insta a exprimir las últimas horas de Fátima. ¡Qué caótico!, ¡Qué gazpacho de obligaciones y responsabilidades académicas, “maritales” y amistosas!.
Y luego está Lorca… ¡Ay Lorca!
Hoy estoy muy triste. Hoy no es un buen día.

domingo, 8 de mayo de 2011

Mi Carboneras



IX
Besa el aura que gime blandamente
las leves ondas que jugando riza;
el sol besa a la nube de occidente
y de púrpura y oro la matiza;
la llama en derredor del tronco ardiente
por besar a otra llama se desliza
y hasta el sauce, inclinándose a su peso,
al río que le besa, vuelve un beso.

lunes, 25 de abril de 2011

Un pequeño inciso

Llevaba tanto tiempo queriendo escribir aquí... Me resistí a hacerlo para no cortar el hilo de la historia que hacemos en común www.elcalidorincondelprocrastinante.blogspot.com y yo, pero ahora que la próxima parte es la final me tomo el derecho de saltarme la regla que yo misma me impuse y doy rienda suelta a mis deseos.

Dichosas nubes las que han intercedido en los soleados días de los que tanto provecho estaba sacando. Con el cielo encapotado viene el color gris-melancolía que asola hasta a la ciudad más bonita. Hasta a Granada.
Nos vamos. Nos despedimos dentro de nada. Y el concepto recién inventado por mi de "pre-nostalgia" me inunda los sentidos cada noche. Me coge desprevenida y me desgarra por dentro hasta que consigo decir "ya basta". Es imposible eliminar la insana sensación que la distancia tan cercana deja dentro de mi, aceptar el más que sonoro "es ley de vida" y quedarme con el consuelo de que los verdaderos amigos permanecen. Que quien debe estar, estará. Quienes deben permanecer, permacerán a países de distancia.
Una se va a México, otro se vuelve a Sicilia, una que se va a Bolonia y los otros tantos que se quedan.
Parece aun tan lejano. ¡Hasta Septiembre no me voy a Alemania!. Pero las despedidas empiezan en menos de un mes. Y no es solo el hecho de irme yo, sino que ellos también se van. Vosotros también os vais.
Me gustaría que este sentimiento no crispara tanto mis ánimos, que no me pillara por sorpresa y de repente convirtiera en banalidades todos aquellos pensamientos que ocupaban antes mi cabeza. Sin embargo, lo bueno de todo esto es que significa algo. Significa que duele porque me importan. Que nos duele porque nos queremos. Porque ellos son mi todo y mi todo se dispersa durante un año.
Pero ¿sabéis qué? Que cada parte crecerá y cuando vuelva a recomponerse, la estructura inicial será más sólida. Los trastos inservibles e impuros ya no existirán y solo quedará lo verdaderamente importante. El amor y la amistad.

Los pensamientos precarios de que solamente estando en la misma habitación estamos unidos quedaron atrás, junto a nuestra actitud pueril y nuestra adolescencia tardía.

No voy a negar que me de miedo. No quiero decirte adiós en un mes, Elisa. No quiero separarme de ti en Julio, Simón. No quiero vivir lejos de ti a partir de Mayo, Vicino. No quiero no poder disfrutar de vuestra compañía diaria, María y Fátima. No quiero no ver a toda la gente que me importa - vosotros sabéis quienes sois pues a quienes no me importan no les doy nada de mi directamente-. No quiero que llegue Septiembre y decir adiós. Pero no puedo estancarme en ese punto... ¡Cuántas cosas perdemos por el miedo a perder!
Pero la experiencia que está apunto de sucedernos pesa más que todo esto. Estoy segura de que seguiréis estando en la distancia, al igual que yo estaré para vosotros. De que cada uno vivirá un año brutalmente enriquecedor y eso es lo que importa. Que vanidoso por mi parte sería querer tenerlo todo y a todos en todo momento.

La Semana Santa ya ha pasado y con ella la cercanía de la familia, la vuelta a casa por vacaciones, la tranquilidad de mi hogar, la paz de mi pueblo, las caras que se echaban de menos, los compañeros del instituto, los amigos que tanto extrañaba y las procesiones. Todo con esos hilarantes momentos compartidos y ese ligero punto emotivo en cada situación y en cada persona.

Ahora toca volver a clase, volver a Granada...y empezar. Empezar a estudiar, empezar a aprovechar la primavera, empezar a decir hasta luego...
Y ser conscientes de que... "El verdadero amor cambia con el tiempo y crece, y descubre nuevas maneras de expresarse"

Ya os echo de menos. Pero vamos a disfrutar de lo que nos queda ¡aun más de lo que lo hemos hecho hasta ahora!


Foto tomada el Viernes Santo. Paso negro de Pulpí. (Pinchar en ella para verla en grande)

miércoles, 13 de abril de 2011

Mario Benedetti, Hagamos un trato

Compañera
usted sabe
puede contar
conmigo
no hasta dos
o hasta diez
sino contar
conmigo

si alguna vez
advierte
que la miro a los ojos
y una veta de amor
reconoce en los míos
no alerte sus fusiles
ni piense qué delirio
a pesar de la veta
o tal vez porque existe
usted puede contar
conmigo

si otras veces
me encuentra
huraño sin motivo
no piense qué flojera
igual puede contar
conmigo

pero hagamos un trato
yo quisiera contar
con usted

es tan lindo
saber que usted existe
uno se siente vivo
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos
aunque sea hasta cinco
no ya para que acuda
presurosa en mi auxilio
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe que puede
contar conmigo.

domingo, 27 de marzo de 2011

Parte 25

(Continuación de la parte 24, sita en http://elcalidorincondelprocrastinante.blogspot.com/2011/03/parte-24.html)

Ni siquiera supe en qué planta estábamos. Había tenido los ojos cerrados todo el trayecto comprendido entre el coche y el interior de su apartamento. No habíamos despegado los labios y mis manos no habían soltado su cuello. Aaron demostró una pasmosa habilidad para desnudarme a la vez que sacaba las llaves y abría la puerta, cerrando tras de sí con un ligero puntapié. Me guió hasta su dormitorio empujando delicadamente con sus manos mi cintura. Todavía de pie frente a su cama, me puso de espaldas a él y besó mi cuello con ternura, mientras el pelo me caía sobre la espalda tras soltarme el moño. El vestido de seda comenzó a deslizarse cuerpo abajo dejando mis pechos al descubierto, entonces me di la vuelta y comencé a desnudarle con deseo mientras lo llevaba a la cama.

Parecía que conocía el mapa de su cuerpo desde mucho tiempo atrás, al igual que Aaron, una vez más, fue acertado en todos sus movimientos, como si ya hubiera imaginado este momento y supiera exactamente qué deseaba hacerme y cómo tenía que hacerlo.
La copa que me ofreció quedó olvidada entre el éxtasis del momento. Las horas pasaron sin que fuéramos conscientes de ellas, envueltos en el frenético devenir del placer que nos procesábamos el uno al otro. No sé en qué momento conseguimos separar nuestros cuerpos al menos lo justo para caer rendidos en un profundo sueño.

El sol que entraba por la ventana me hizo despertar. Me desperecé y mis sentidos se pusieron en marcha. Por la ranura de la puerta se colaba el olor de un exquisito desayuno en potencia. El aroma a beicon frito se entremezclaba con el sonido de la música dando lugar al ambiente lleno de encanto de un domingo por la mañana. Sin embargo, era jueves, y Aaron y yo debíamos estar en la oficina. Miré mi móvil y observé que no tenía ninguna llamada de Catherine lo que me hacía intuir que no nos echaban en falta. Era de esperar dado que nos encontrábamos en la víspera de la gala y todo el trabajo ya estaba hecho.

Como salí desnuda de la cama, abrí el armario de Aaron con total confianza y cogí una camisa con la que cubrirme. Antes de salir de la habitación, entré en su baño, me lavé la cara y me atusé un poco el pelo para intentar darle un aspecto mejorado al look de recién levantada.

En la cocina, que conectaba con el salón con una barra americana, estaba él preparando un zumo de naranja natural mientras canturreaba al son de Franz Ferdinand, que sonaba en la radio con su Do you want to. Me senté en un taburete a observar la escena, y ya de paso sus músculos, esta vez al descubierto ya que no vestía camiseta.

-Buenos días chef- le dije simpática.
- “Oh well I woke up tonight and said I, I'm gonna make somebody love me” –se dio la vuelta todavía canturreando una estrofa con lo que interpreté como un doble sentido- Estoy de acuerdo con lo que has dicho de “buenos días”, pero he de añadir también “Buenas noches”.
- “Muy” buenas noches – contesté devolviéndole una sonrisa.
- Ven aquí, prueba esto.
Me bajé del taburete y me acerqué a él por detrás, abrazando su torso al descubierto. Me tendió con una cuchara una especie de revuelto que me resultó exquisito.
- Mmm, ¡Qué rico! ¿Qué es?
- Aah…secreto del cocinero. Es una receta heredada. Si te lo digo mi madre me mataría.
- Pues si no voy a tener la oportunidad de saber que cómo se cocina, va a recaer sobre ti la responsabilidad de preparármelo siempre…- le dije mientras se daba la vuelta sin que yo dejara de envolverle con mis brazos.
- No me importará correr ese riesgo –contestó justo antes de besarme.

El ladrido de Shawn me hizo dar un respingón que hizo que nos separásemos. Aaron aprovecho para reírse de mí y yo, mientras me hacía la ofendida, me acerqué al perro.

-Está bien chico, vamos a tener que empezar a llevarnos bien –le decía mientras me arrodillaba frente a él- Estoy dispuesta a perdonarte el incidente del hotel, pero a cambio tendrás que dejar de darme esos sustos de muerte y ser un poco más benevolente conmigo, ¿de acuerdo? – Me ofreció un ladrido como respuesta - ¿ha sido eso un sí?- Y volvió a ladrar.
-Ves como es una bestia simpática y comprensible- me dijo Aaron que había observado divertido la escena.
- No está mal como comienzo, no.
- Vente, vamos a desayunar.

Parecía que toda la tensión se había esfumado allá donde hubieran quedado las barreras físicas entre los dos. Estuvimos cómodos y disfrutamos de la naturalidad que nos ofrecía el poder ser nosotros mismos sin intentar seguir los patrones de una jugada preparada, con respuestas y comentarios que pretendieran mostrarnos fuertes y despreocupados ante el otro.

La razón por la que no teníamos llamadas perdidas de Catherine era porque Aaron la había llamado esa misma mañana para decirle que, puesto que no había ningún asunto de urgencia a resolver, nos pasaríamos por la tarde por Voice. Así pues, tuve que poner rumbo a mi apartamento para asearme antes de ir al trabajo, no sin antes despedirnos. Dos veces.

Llegué a la oficina alegre y ligera. Con una sonrisa imborrable dibujada en la cara y con una perspectiva más oxigenada de las "sorpresas” que me traían los días. Observé a Aaron, ya en su despacho, haciendo unas llamadas. El edificio estaba levemente más vacío que por las mañanas, pero aun así había un movimiento incesante de papeles arriba y abajo.
Dejé el bolso sobre mi escritorio y mientras me quitaba la chaqueta puse la radio para escuchar las últimas noticias, estaba segura de que hablarían sobre la gala del viernes y mencionarían algo de Voice y de Monde. Y tal como intuía el locutor dijo así:
“Y a los apasionados de la prensa norteamericana os interesará saber que mañana va a tener lugar una gala en la que revistas de la talla de Monde, Voice, Folks y otras tantas de alcance internacional, se disputan un único puesto en la conocida News Corporation. Durante los últimos meses se ha estado especulando sobre quién podría hacerse con tal galardón y la guerra ha estado muy centrada entre la revista regentada por James Sandler y la de Catherine Harper, siendo esta última la que ha alcanzado los mayores índices de ventas con un novedoso diseño y un renovado contenido. Esta semana se han hecho numerosas acusaciones a Sandler, el cual, ha puesto en marcha a todo un equipo de abogados para que retiren del dominio público todo lo que haya sido escrito al respecto. Aunque todo apuntaba a que Voice se alzaría con la victoria, hoy nos llegan noticias de que Monde tiene todas las papeletas para ser la ganadora, lo cual resulta sospechoso teniendo en cuenta que no tiene a su favor los mejores resultados. News Corporation achacaría su éxito a la trayectoria de la revista Monde sin tener en cuenta los últimos índices de venta. Parece ser que se ha abierto una nueva guerra entre la opinión pública que se sitúa en un elevado 83% a favor de Voice y los grandes poderes que apoyan casi en su totalidad a la revista que lidera Sandler… […]”

Mi imperturbable sonrisa se borró de repente siendo sustituida por un semblante serio. Me dirigí corriendo al despacho de Catherine y por el camino me encontré con Aaron, quien hacía el mismo recorrido que yo tras haber escuchado, seguramente, la misma noticia.

En seguida se notó como el alboroto se extendía en forma de oleada por todas las mesas y oficinas conforme la gente se hacía eco de la noticia. Todo el mundo salía al pasillo y buscaba respuestas. Cómo podía ser que estando Voice tan por delante de Monde, éstos tuvieran a su favor a los grandes poderes. Era imposible. Todo el mundo simpatizaba con nosotros y no se trataba de ser prepotentes. Las estadísticas lo reflejaban.

-Catherine, ¿cómo es posible? – preguntaba Aaron a nuestra jefa.
- No lo sé Aaron…no lo sé.
- Yo creo saber lo que puede haber pasado – contesté de repente tras repasar el historial de mi ex marido – Estamos hablando de James Sandler. Si hay algo que a James no le falta es el dinero. Y si hay algo que James desea con enorme avaricia, es precisamente, tener más dinero. Por lo tanto, gastar unos cuantos millones en comprar a jefazos lo ve como una inversión de futuro. Estar en News Corporation, sus trapicheos y sus negocios le auguran más y más dólares para seguir corrompiendo. Pude estar abstraída el tiempo que estuvimos casados, pero seguía teniendo ojos y oídos, y por supuesto, interés en su trabajo. Creedme, se cómo opera. Es blanco y en botella. ¿Se os ocurre acaso otro modo de que Monde ganara tal y como se han desencadenado los últimos acontecimientos? El juego sucio es su patrón de actuación y James tiene mil maneras de romper las reglas y crearlas a su juicio.
- Para eso habría que tener juicio –puntualizó Catherine.
- Estoy de acuerdo contigo –le contesté yo – Esto va más allá de pertenecer a News’, se ha creado un juego a nivel personal. Una guerra en la que participamos Aaron, la revista, y por supuesto, yo. No tiene ética. James no tiene límites.
- ¿Y qué vamos a hacer? – preguntaba Catherine alterada.
- Encontrar la solución. –Dijo Aaron muy seguro de sí mismo – para eso nos contrataste, ¿no?

Aaron y yo recogimos nuestras cosas y nos dirigimos a mi apartamento para buscar una estrategia que nos salvara el culo una vez más. Ya acomodados en el salón, pedimos algo de cenar en servicio a domicilio y empezamos a discutir sobre el tema.

-Esta vez no nos va a servir ningún teatro del estilo de Kevin/Adam para salirnos con la nuestra.
-Por suerte no vas a tener que exponerte más de esa manera- espetó Aaron.
-¿Qué quieres decir con exponerme? –le pregunté.
- Pues quiero decir que aquí estamos ambos para buscar una solución, pero que eso no significa que tú te vayas a encargar de aplicarla personalmente Alison.
- Aaron, creo que me toca enfrentarme a la situación. Son demasiadas provocaciones por parte de James y no pienso quedarme sentada, cruzada de brazos, viendo cómo se ceba conmigo sin pensárselo dos veces.
- De ningún modo tienes que enfrentarte a él.
- No entiendo por qué dices eso. Tú lo hiciste. ¿Por qué no podría hacerlo yo?
- ¡Porque no quiero Alison!- contestó levantando la voz – No quiero que te haga más daño. No quiero que tenga el placer de cebarse contigo cara a cara. No quiero que vayas sola y por supuesto, no quiero que corras peligro –dijo esta vez con la voz más baja de lo normal.

Tras una larga pausa en la que pupila y pupila se hundían en una mirada que emanaba sentimientos contenidos, el repartidor que traía nuestra cena tocó el interfono. Algo más de 3 minutos estuvimos peleándonos Aaron y yo frente a la puerta para ver quién pagaba, hasta que el joven con la cara repleta de prominente acné nos instó a que le pagáramos y nos dejáramos de discusiones tontas. Finalmente ganó Aaron, que supo conquistar al chico del japonés con una propina más grande de la que yo iba a dar.

-Eres tonto- le dije para darme por satisfecha.
- Y tú una cabezona que no se deja invitar.
- Ya me has hecho el desayuno esta mañana. Esta vez me tocaba a mí.
- No te preocupes, puedes hacerme el desayuno mañana por la mañana – dejó caer Aaron con una sonrisa picarona, que se pronunció más después del pequeño empujón que le di.
- Saca tu cabeza de mi cama señor Brooks, tenemos mucho que pensar.
- Yo no he dicho nada de ninguna cama – me cortó- es más, aquí mismo estoy viendo un maravilloso sofá que…
- ¡¡¡Aaron!!! –reímos los dos.

Pasamos horas y horas discutiendo sobre diferentes alternativas a tomar para subsanar el imprevisto. No contábamos con mucho tiempo por delante pues estábamos a tan solo unas horas de la gala. Tanto Aaron como yo contábamos con numerosos contactos que añadidos a los de Catherine, creaban una gran lista de personas que podían hacernos más de un favor. Prometí que no iría en busca de James y acordamos un pequeño plan de acción para la mañana siguiente. Aaron y yo hablaríamos con un par de colegas, y procuraríamos que la imagen de News Corporation quedara muy manchada si obraban en contra de lo que todo pronóstico y todo ciudadano auguraban. Intentaríamos conseguir las pruebas que constataban que en un principio íbamos a la cabeza y alguna copia de factura o cheque que corroborasen el corrupto ingreso de James. En cuanto a éste último, lo dejaríamos ajeno a todo el barullo para evitar que tomara represalias o que elaborase un contraataque.

Desperté antes que Aaron, que yacía dormido profundamente tapado solo con una sábana. En seguidas me abordó la idea. Pero no, no podía faltar a la promesa que la noche anterior había hecho. No podía ir a buscar a James y arriesgarme a tirar todos nuestros planes por la borda. Arriesgarme a que Aaron desconfiara de mí una vez más. Sin embargo, necesitaba hacerlo, era un asunto demasiado personal. No había vuelto a ver a James desde los juicios que hubo tras el divorcio y necesitaba plantarle cara. Ponerle freno. Me vestí silenciosamente para que Aaron no se despertara y le dejé una nota sobre la mesita de noche, junto a un pequeño desayuno.
“Espero que puedas perdonarme pero tenía que ir a verle. No sé si podrías llegar a entender lo que toda esta situación me hace sentir, pero no puedo ser débil. No con él. No de nuevo. Disfruta de tu desayuno y deséame suerte.”

Firmé la carta y marqué un beso con el carmín de mis labios. Después le di otro a él en la mejilla y le susurré “Perdóname Aaron”.

Continuará en http://elcalidorincondelprocrastinante.blogspot.com/